lunes, 20 de julio de 2015

7 situaciones en las que está bien mentirle a tu jef


Si tu jefe no es tan “alivianado” será mejor que utilices ciertas mentiras en las siguientes situaciones. No irás a la cárcel por esto.

 18-Jul-2015  QuimiNet  La organización de la empresa
Dentro del mundo del profesionalismo, la honestidad es una de las mejores armas, herramientas o políticas de vida que una persona puede tener.
 
Es una regla general.
 
Sin embargo, existen ciertas situaciones en un ambiente empresarial donde será mejor guardar esa honestidad y ocupar otras cartas, por el bien de todos:
 
1. Cuando estás protegiendo a compañeros de trabajo
 
Si el compañerismo en tu círculo de trabajo está bien fundado, existe confianza y camaradería, es importante acompañarlos hasta el final, ya que sabes que ellos harían lo mismo por ti. No estamos diciendo que te eches la culpa por algo que hizo uno de ellos, sino que en ciertas situaciones es mejor mantener tranquilo al jefe por algo (un problema) que puede solucionarse sin que él sepa la verdad.
 
Lo mismo va para meteduras de pata que se producen fuera de tu ámbito de responsabilidad. Puedes saber exactamente quién es realmente responsable de echar a perder algo, pero no es tu de trabajo informar al jefe.
 
2. Cuando estás en busca de otro empleo
 
La mayoría de las empresas, sus propietarios específicamente, tienen el derecho de pensar lo mejor para el negocio sin que los empleados tengan que saberlo, esto incluye la venta de la compañía, recortes de personal u otros cambios inesperados.
 
Así como ellos tienen el derecho de evaluar esas opciones, los empleados también tienen el derecho de buscar otro trabajo sin sufrir consecuencias.
 
Sin embargo, esto siempre no es bien visto.
 
Si el jefe se entera de que estás buscando, puedes ser penalizado. Podrías, incluso, ser despedido antes de encontrar el trabajo que deseas, porque el jefe imagina que estás pensando en dejarlo de todos modos.
 
A veces uno tiene que mirar hacia fuera en busca de algo mejor, así que siéntete libre de decir cualquier mentira necesaria para mantener tu búsqueda de trabajo en secreto.
 
3. Cuando los jefes te piden su opinión por su apariencia
 
Los jefes, como cualquier persona, pueden ser vanidosos o inseguros en cuando su aspecto o su imagen y es natural para ellos pedir consejos o consuelos.
 
Sin embargo, a pesar de que puedes pensar lo contrario cuando se trata de la apariencia de tu jefe, lo mejor es mantener tus opiniones y sugerencias positivas para no dañar tu relación con él o ella.
 
4. Cuando los jefes dicen chistes malos
 
Un beneficio de ser jefe es que los empleados o subordinados tienen que reírse de los chistes que cuente.
 
Finalmente si el jefe no se da cuenta de que sus chistes son malísimos, no tienes por qué ser la persona que se lo diga, eso déjaselo a sus pares en el trabajo o sus familiares.
 
Sí, es un poco degradante, pero piensa en ello de esta manera: al menos tu jefe está tratando de ser entretenido. Es un intento por parte del jefe de actuar como un ser humano, probablemente, y debe ser alentado.
 
¿Qué te cuesta sonreír? Nota: no exageres o suenes sarcástico.
 
5. Cuando la estupidez de tu jefe te crea más trabajo
 
Si existe una forma más rápida de hacer el trabajo, pero el jefe está muy acostumbrado a hacer las cosas como a él le gustan, no tienes que decirle que es un maniaco tradicionalista. No te eches ese problema, mejor sigue trabajando como a él le gusta y trata de ir enseñándole poco a poco cómo sería trabajar de la otra forma.
 
6. Cuando sabes que pagarás la “multa” por decir la verdad
 
En ocasiones los jefes no quieren que los empleados digan o expongan algo que es más que obvio. Por ejemplo, el que sus últimas contrataciones han sido un desastre, el que no quieren invertir en mejores herramientas tecnológicas para los trabajadores, a pesar de que saben que sería un beneficio para la empresa, etc.
 
Piénsalo de esta manera: cuando los jefes no pueden manejar la verdad y, en realidad no quieren oírlo, no estás haciendo ningún favor al lanzar la verdad en sus rostros.
 
Ellos lo descubrirán tarde o temprano...
 
7. Cuando no es asunto de tu jefe
 
Si tu jefe te pregunta algún día acerca de tu religión, tu orientación política o sexual, tus hábitos alimenticios, lo que fumas o cualquier otra cosa que no afecta en lo mínimo tu rendimiento en el trabajo, no tienes que contestar con la verdad.
 
A pesar de que los trabajadores hemos ido perdiendo derechos por la parte empresarial en sí en la individualidad que podemos tener, los jefes no tienen porqué cuestionar cómo lleves tu vida personal.
 
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